09/10/2015

Volando van, volando vienen

De entre todos los tipos de turismo existentes en nuestro país, aquel que centra su atención en el avistamiento de aves sigue siendo el gran desconocido. Al contrario de lo que ocurre en otros países europeos como Reino Unido o Bélgica, e incluso americanos, como Estados Unidos, en España el orniturismo o turismo ornitológico suele estar complementado con otro tipo de actividades de carácter cultural o deportivo. Esto último quiere decir que el hecho de observar los movimientos de este tipo de especies animales no suele ser el principal condicionante a la hora de decidir un destino vacacional, sino que por lo general cobra forma de actividad residual dentro de un plan más importante. A pesar de esto, y debido en parte a la mayor concienciación de la población con respecto a los efectos de la contaminación atmosférica en los animales, son cada vez más las personas que deciden viajar a espacios naturales protegidos con el objetivo de profundizar en sus conocimientos acerca de sus costumbres y hábitats.

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Por qué elegir el turismo ornitológico

Este tipo de viajes ecológicos comenzó a aflorar de forma paralela al nacimiento de una nueva categoría de área protegida a comienzos de la década de los noventa: la Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA). El fin principal de este reconocimiento europeo, incluido dentro de la Red Natura 2000 –red ecológica creada para la conservación de la biodiversidad dentro de la Unión Europea–, es el de proteger, más allá de las fronteras existentes en el viejo continente, aquellas aves que se encuentren en peligro de extinción y, más en especial, aquellas que circulen por Europa aunque no pertenezcan a un país concreto. Dicha protección se lleva a cabo en áreas naturales particularmente relevantes para la correcta conservación de la vida de los animales –su descanso, su alimentación y su reproducción–.

El hecho de desplazarse a un destino concreto con el fin de avistar los movimientos de una determinada especie animal en su hábitat natural es una experiencia que ayuda a mantener un contacto enriquecedor con el ecosistema que nos rodea. En particular, la avifauna se caracteriza por grandes diferencias entre especies, de forma que cada turista puede elegir su paradero según el tipo de ave que prefiera observar: hibernantes, residentes, acuáticas, terrestres… El orniturismo puede ser practicado tanto por personas que cuenten con unos conocimientos previos en la ornitología como por viajeros que tengan curiosidad por profundizar en este ámbito. En cualquiera de los casos, es interesante contar con un guía especializado que nos pueda aportar información complementaria y datos contrastados acerca de una población de aves concreta.

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Áreas de protección en Galicia

La riqueza natural de nuestro territorio es de sobras conocida, especialmente por aquellos turistas con predilección por destinos con una extensa oferta de actividades al aire libre. Y es que Galicia se sitúa entre la zona eurosiberiana y la mediterránea, dos regiones biogeográficas que le confieren una gran heterogeneidad orográfica y un amplio abanico de especies animales y vegetales. Con estas condiciones, no es de extrañar que la comunidad gallega sea un referente en lo que a turismo ecológico se refiere.

El litoral gallego alberga en sus entornos acuáticos más de un centenar de aves como la garza o el ánade real y, el interior, dispone de embalses, humedales, prados, bosques, cañones y valles fluviales en los que habitan especies como los patos, las águilas o los buitres. Esta gran variedad, junto con su posición estratégica en la parte más occidental del continente europeo y al borde del Océano Atlántico, convierte a nuestro territorio en un espacio privilegiado para en avistamiento de aves migratorias. Para hacerlo, existen zonas especialmente habilitadas y que buscan no interferir en el correcto desarrollo de la vida de los animales. En concreto, Galicia cuenta con 61 áreas habilitadas para la observación de aves, 14 de ellas reconocidas como ZEPA, de entre las cuales mencionaremos las más destacadas de cada provincia.

En la provincia de A Coruña, encontramos el área de Valdoviño, en la que destacan aves de acantilado como el halcón peregrino o la grajilla, y aves marítimas como el paíño europeo. Más al sur, en Pontevedra, si existe un observatorio especialmente atractivo por el hermoso enclave en el que se encuentra, ese es el del Parque Marítimo-Terrestre de las Islas Cíes. Allí, se pueden encontrar un total de 45 especies entre las que sobresalen la gaviota argentea y el arao común. En la provincia de Ourense, se halla la Serra do Xurés, un espacio en el que habitan especies de aves rapaces altamente amenazadas, como el águila real o el búho real. Por su parte, Lugo, y más en concreto el humedal costero de Ribadeo, declarado Lugar de Importancia Comunitaria, da cobijo a una variada avifauna con especies como el zarapito real o el ánade rabudo.

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