23/10/2017

Un viaje temporal a través de la Prehistoria en Portugal

Uno de los principales atractivos del país vecino suele ocupar a menudo un discreto segundo plano en pro de aspectos como su gastronomía, o su riqueza natural y arquitectónica. Entre los innumerables tesoros del país luso destaca su patrimonio prehistórico, que posee un valor incalculable. Y es que, Portugal cuenta con algunas de las estructuras neolíticas más antiguas de toda Europa, que se remontan a más de 4000 años antes de Cristo, además de disponer de construcciones megalíticas como los círculos de piedra o los dólmenes, y de escritura en espiral. En Five Sensations, te proponemos una ruta en la que podrás descubrir los principales yacimientos, que va desde a Región Norte hasta la del Alentejo.

Valle del Côa

La ciudad de Vila Nova de Foz Côa es el primer punto de visita obligada para todo amante de la arqueología. En ella se encuentran el Museo Nacional del Vale do Côa y el Parque Arqueológico Valle de Côa. Este espacio cuenta con la distinción de ser el mayor conjunto de arte rupestre al aire libre que existe hasta el momento, algo que le valió la calificación como Patrimonio de la Humanidad en el año 1998. Desde que se produjera el hallazgo de la primera roca grabada en el lugar en 1991, han sido más de un millar los testimonios del Paleolítico que han salido a la luz en estas casi tres décadas. En el valle, las piedras, con representaciones de especies como los caballos, los ciervos o los uros, se suceden a lo largo de 17 kilómetros, extensión en la que también hay muestras de otras épocas como el Neolítico o la Edad de Hierro.
El recorrido arqueológico puede combinarse con una parada gastronómica, y es que Vila Nova de Foz está situada en la región vitivinícola del Duero, por lo que los visitantes podrán degustar caldos como el Oporto, caracterizados por su dulzor. Además, los amantes de la naturaleza podrán también presenciar la belleza paisajística de los almendros en flor entre los meses de febrero y marzo.

Parque Arqueológico Valle de Côa

Maçao, capital rupestre

A pocos kilómetros del valle del Côa se encuentra la ciudad de Maçao, la capital del arte prehistórico del río Tajo. En ella está el Museu de Arte Pré-Histórica e do Sagrado no Vale do Tejo, un espacio expositivo dedicado a los testimonios rupestres del Parque Arqueológico de Ocreza. En esta zona, que abarca 14 kilómetros, se conservan grabados en piedra muy cerca del río que datan del Paleolítico Superior y la Edad del Bronce. En los alrededores del río Ocreza, también se pueden visitar enclaves con vestigios castreños y megalíticos.

Parque Arqueológico de Ocreza

Interpretación en Escoural

Dejando atrás la ciudad de Maçao, nos encontramos con el municipio de Montemor-o-Novo, en el distrito de Evora. Entre sus diez parroquias se encuentra Santiago de Escoural, donde se ubica el Centro de Interpretación de Escoural, muy cerca de la Gruta de Escoural.
La de Escoural de la única cueva decorada con arte rupestre de Portugal. En sus paredes es posible ver numerosos grabados y pinturas que representan diferentes animales como caballos o cabras, además de otros elementos.
Cerca de Santiago de Escoural se encuentra la ciudad de Evora, cuyo centro histórico está reconocido como Patrimonio de la Humanidad por parte de la Unesco. En sus alrededores se encuentran algunos de los monumentos megalíticos más grandes de la Península Ibérica, como el Anta Grande do Zambujeiro. Las cifras hablan por sí solas a la hora de valorar la relevancia histórica del distrito de Evora: más de una decena de recintos megalíticos; cerca de cien menhires; y aproximadamente ochocientas antas y cuatrocientos cincuenta poblados megalíticos. La privilegiada ubicación de Evora, donde confluyen las cuencas de los ríos Tajo, Sado y Guadiana, influyó en la proliferación de asentamientos en la Prehistoria.

Gruta de Escoural