07/08/2017

Mondariz, cuna termal en la Belle Époque

EL BALNEARIO DE MONDARIZ

Si hay algo que ha conseguido posicionar a Galicia como uno de los destinos mejor valorados a nivel nacional e internacional, son sus aguas, señas de identidad de su paisaje. Además de ser un elemento de riqueza biológica y paisajística, las aguas gallegas son fuente de salud. El termalismo es, desde hace un siglo, un importante reclamo para todos aquellos que desean gozar de los beneficios terapéuticos del líquido elemento. La historia del termalismo en Galicia ha estado íntimamente ligada a un complejo hotelero y termal: el de Mondariz.

Historia

Los orígenes del Balneario de Mondariz(Pontevedra) se sitúan en la década de los setenta del siglo XIX, momento en el que se declararon de utilidad pública las aguas minerales de la Fuente del Troncoso, la de Gándara y la de Sabuxans. El descubrimiento de estos tres manantiales partió de los hermanos Peinador Vela, fundadores de esta villa termal, y del sacerdote Domingo Laxe. La estructura original del actual complejo termal de Mondariz constaba únicamente de un edificio, con un piso para disfrutar de las aguas y otro para habitaciones. Esa sencillez arquitectónica de sus comienzos no fue suficiente para el creciente número de visitantes. Esta gran afluencia fue lo que llevó a la construcción del Gran Hotel Balneario, que se realizó durante la última década del siglo XIX bajo la dirección del arquitecto Genaro de la Fuente.

Mondariz balneario galicia
La peculiaridad que lo distinguía de otras construcciones con fines similares era la sofisticación de su estructura y decoración. Mientras que la arquitectura de otros establecimientos se asemejaba en mayor medida a la de conventos y hospitales, el Hotel Mondariz poseía reminiscencias de los palacios franceses de la época de Luis XIV. Pese a sus influencias galas, los materiales procedían, en su totalidad, de industrias españolas. Las escalinatas, pórticos, galerías de la villa termal pronto comenzaron a adquirir un protagonismo que perduraría décadas.


Las por entonces innovadoras técnicas de hidroterapia atrajeron la atención de los más ilustres personajes de la Belle Époque, en los años 20 del pasado siglo. Las visitas de Isaac Peral, John Rockefeller II, Isabel de Borbón o el arzobispo de Westminster, convirtieron a Mondariz en centro social y cultural del momento. El complejo competía en fama con otros grandes balnearios como el de Baden-Baden, en Alemania, o el de Bath, en Reino Unido. Algunos de los escritores más relevantes del momento, como Emilia Pardo Bazán, José Echegaray o Benito Pérez-Galdós, dieron cuenta en sus crónicas de esta época de esplendor del complejo. El balneario fue también testigo de reuniones políticas como las protagonizadas por Miguel Primo de Rivera y el Primer Ministro de Portugal Arthur Ivens Ferraz en 1929. La fotografía, muestra la visita que la Infanta Isabel realizó en el año 1915.

Recuperación

Tras la Guerra Civil, el complejo se vio inmerso en un declive provocado por una caída en el número de visitantes, un debilitamiento que culminó con el incendio del Gran Hotel en 1973. La rehabilitación de la villa no se produjo hasta la primera década del siglo XXI, cuando un grupo de empresarios capitaneados por Javier Solano Rodríguez-Losada, lograron restaurar el esplendor que antaño había convertido al balneario en un referente internacional. Dicho restablecimiento fue objetivo de distinciones entre las que están el premio Mejor Balneario de España en los años 2005 y 2006; Mejor Alojamiento de Galicia en 2007 y el Mejor Spa de España según Condé Nast Traveler.

El termalismo de Mondariz, que en un principio nació con fines puramente terapéuticos, se ha adaptado a los nuevos tiempos añadiendo actividades orientadas a la estética o el deporte. Entre la oferta del Balneario, se encuentran los tratamientos a la carta, un circuito termal basado en la tradición celta, la cosmética natural, un campo de golf de 18 hoyos e incluso una zona dedicada a los más pequeños de la casa denominada ‘Mondariz Kids’.