17/08/2015

La España Verde, un codiciado destino culinario

Si hay algo que hace de España un país heterogéneo es la gran variedad de tradiciones históricas que conforma cada una de sus regiones. Uno de los atractivos más importantes es la gastronomía que, junto con el paisaje y el clima, es uno de los atractivos más aclamados por los visitantes de procedencia internacional, tanto por la variedad como por la calidad de sus productos. Si existe una zona propicia para la producción de excelentes materias primas para la cocina gracias a la humedad de sus tierras y sus abundantes precipitaciones es la  conocida como España Verde, formada por Galicia, Asturias, Cantabria y el País Vasco. Estas cuatro comunidades cuentan con múltiples diferencias que atienden a los productos típicos y la cultura popular de cada una de ellas, pero disponen de un denominador común: la calidad presente en todas las fases del proceso culinario, desde que se extrae el producto hasta que el plato se sirve en la mesa.

Galicia

La gastronomía gallega es famosa tanto por el buen aprovechamiento de sus recursos naturales como por sus mariscos, entre los que destacan los percebes, los berberechos, las vieiras, las almejas y el pulpo, que se pueden degustar en muchas localidades, en especial en zonas costeras como Mugardos, O Grove, o Noia. En los municipios del interior de Galicia los platos estrella son la empanada gallega, y el cocido, plato en el que no pueden faltar la carne, las patatas y los garbanzos.

Los postres gallegos no se quedan atrás en cuanto a calidad. Uno de los más célebres es la tarta de Santiago, elaborada a base de almendras, huevo y azúcar. Otro de los dulces más típicos, especialmente en el noroeste, son los melindres. A estos dos productos se les unen, en época de Entroido —el Carnaval gallego—, las orejas, las filloas y los buñuelos.

Para acompañar a cada uno de los deliciosos platos típicos, existen cinco denominaciones de origen que reconocen la alta calidad de los vinos gallegos. El gran atractivo de Galicia para los amantes del enoturismo, llevó a crear rutas para cada una de las denominaciones. Así, existen la Ruta de las Rías Baixas, la del Ribeiro, la de la Ribeira Sacra, la de Monterrei y la de Valdeorras.

empanada-gallega-de-bacalao

Asturias

La comunidad vecina de Galicia también cuenta con rutas gastronómicas orientadas a dos de sus productos más famosos: la sidra y el queso de Cabrales. Junto con ellos, la fabada y el pote, son otras de las insignias gastronómicas de Asturias. Cualquiera que recorra las encantadoras sidrerías del Principado comprobará que escanciar la sidra se ha convertido en todo un arte que se transmite de generación en generación. Aunque los postres no son el elemento más trascendental de la cocina asturiana fuera de sus fronteras, algunos de ellos cuentan con una gran exclusividad, no solo por su peculiar sabor sino por la gran dificultad para adquirirlos en otro lugar que no sea Asturias. Uno de esos exclusivos postres son las casadielles, unos pequeños canutos de hojaldre rellenos de una mezcla de nueces, avellanas, azúcar y anís. Otro de los dulces de mayor tradición es el carbayón, con origen en Oviedo, y compuesto por una masa de hojaldre rellena de una pasta de huevo, almendra molida, coñac o vino dulce y azúcar, y cubierta de un almíbar hecho a base de agua, zumo de limón, azúcar y canela.

Para los amantes del enoturismo, Asturias dispone de  la Ruta de los Vinos de Calidad de Cangas, que recorre las principales bodegas de la localidad de Cangas del Narcea, con una tradición vitivinícola que remonta al siglo IX.

fabada-asturiana

Cantabria

La comunidad cántabra dispone de unos 150 kilómetros de costa que ofrecen a su gastronomía una gran variedad pesquera. Las frías aguas del mar Cantábrico suministran pescados y mariscos de gran calidad de entre los que destacan las célebres anchoas de Santoña, la merluza, el rape, la lubina o los langostinos. En cuanto a la ganadería, Cantabria cuenta con su raza autóctona de vacuno: la vaca Tudanca. De esta especie se extraen no solo productos cárnicos sino también lácteos de textura cremosa. Los platos de mayor tradición en esta tierra son el consistente cocido montañés, elaborado a base de alubia blanca y berza acompañadas de tocino, morcilla o chorizo; las rabas de calamar fritas —calamares cortados en tiras—, y los postres pasiegos. Dentro de estos últimos están los famosos sobaos pasiegos, hechos principalmente a base de mantequilla, huevos y harina, y la quesada, elaborada con los mismos ingredientes que los sobaos mezclados con leche. La repostería cántabra, una de las más destacadas de nuestro país, también incluye entre sus productos más típicos las llamadas corbatas de Unquera, un pastel de hojaldre en forma de corbata o pajarita.

En cuanto a bebidas, Cantabria, a pesar de no poseer la capacidad vitivinícola de otras comunidades como Galicia, produce el vino Tostadillo, una variedad dulce muy característica de esta tierra, y un licor de gran renombre como es el aguardiente ‘Orujo de Potes’, elaborado tradicionalmente en la comarca de Liébana.

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País Vasco

A los amantes de la cocina les sonarán nombres como Martín Berasategui, Pedro Subijana o Juan Mari Arzak. Y es que Euskadi es la cuna de muchos de los chefs más aclamados de España, y no en vano es la comunidad que más estrellas Michelin reúne. Esta tierra cuenta con una variada oferta gastronómica en la que la tradición y el producto de calidad son claves, dejando sitio también a la innovación culinaria. De entre los ingredientes más famosos del País Vasco encontramos pescados como la merluza, el bacalao o el bonito, cocinados de diferentes maneras y acompañados de exquisitas salsas; la carne de oveja y buey o legumbres y hortalizas como las alubias de Tolosa, las berzas o los espárragos. Pero si de lo que hablamos es de platos típicos, el primero que debemos mencionar son los famosos pintxos, aperitivos de pequeño tamaño y cuidada elaboración que encontrarás en cualquier taberna vasca que se precie. Además de los pintxos, otra de las recetas clave en la gastronomía de Euskadi es la salsa pil pil, elaborada con la mezcla entre el aceite de oliva y el suero del pescado frito y que acompaña tanto al bacalao como a las kokotxas —parte de la merluza que se obtiene de la zona inferior de la cabeza—.
En cuanto a dulces, la cuajada es el postre vasco por excelencia. De fácil elaboración, este producto deja patente la relevancia de esta tierra en la producción de lácteos.

Con respecto a las bebidas vascas, la más famosa es el txacoli, un vino joven y afrutado que se puede encontrar en las variedades de blanco y rosado. En Euskadi existen cuatro denominaciones de origen para sus vinos: Rioja Alavesa, Txacoli de Álava, Txacoli de Bizcaia y Txacoli de Getaria.

Pinchos_txaka_bonito