25/08/2015

El poder simbólico del Camino

Millones de personas se deciden, año tras año, a emprender el reconocido como Primer Itinerario Cultural de Europa. Las razones que animan a la peregrinación hacia Santiago de Compostela son variadas y van desde la espiritualidad hasta el deseo de vivir una aventura basada en la interculturalidad y la riqueza paisajística. Sea como fuere, no cabe duda de que el Camino de Santiago es una experiencia impregnada de un gran simbolismo cuyo origen pocos conocen. Objetos como la concha de vieira, la flecha amarilla o la Cruz de Santiago están estrechamente ligados, históricamente, a la capital gallega. Os explicamos el origen de cada uno de estos elementos.

La Cruz de Santiago

La Cruz de Santiago es una cruz latina simulando una espada, con forma de flor de lis en la empuñadura y en los brazos. Al parecer, este símbolo se remonta a la época de las Cruzadas, más en concreto a la Batalla de Clavijo, una villa situada la provincia de La Rioja. La leyenda cuenta que, en el año 844, el Apóstol Santiago se apareció en sueños al rey Ramiro I de Asturias prometiéndole la victoria en la batalla contra los moros. Santiago, cuya ayuda fue inestimable para el triunfo de los cristianos, se presentó en la contienda portando una bandera blanca con una cruz roja impresa y ayudó a las tropas en el enfrentamiento. Tal relevancia tuvo la cruz que, tras la batalla, su forma evolucionó hasta convertirse en una espada roja que se convertiría en el símbolo de la Orden Militar de Santiago, creada en el siglo XII con el objetivo de proteger los territorios cristianos de las invasiones musulmanas. Desde ese momento, la Cruz de Santiago adquirió la condición de símbolo del poder del cristianismo. Además de su origen histórico, su forma y color están vinculados a diferentes referentes cristianos: el rojo representa la sangre de Cristo, las tres flores de lis el honor del Apóstol y su forma de espada el martirio al que fue sometido el mismo hasta su asesinato.

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Calabaza del Peregrino

La historia de este elemento del Camino de Santiago es mucho más funcional y menos simbólica que la anterior, puesto que su fin era el de transportar líquidos. La calabaza peregrina se obtiene de una planta conocida como lagenaria y no solo dispone de relevancia en la capital gallega, sino que este fruto es utilizado también en países como Argentina como recipiente en el que beber el mate. En el peregrinaje hacia Santiago era habitual llevar esta calabaza colgada en el bordón o en la cintura y, por lo común, se utilizaba a modo de cantimplora para transportar el agua o el vino que se beberían durante el periplo hacia Compostela, o bien jarabes adquiridos en los hospitales presentes a lo largo de la ruta.

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La Vieira o “Concha del Peregrino”

Si hay un símbolo que identifique tanto al Camino de Santiago como a la propia ciudad esa es la concha del peregrino, presente tanto en el equipamiento de los peregrinos como en muchas de las fachadas de históricos edificios situados a lo largo del recorrido hacia Compostela. El bivalvo, al ser un elemento típico de la costa gallega, se les entregaba a los peregrinos que llegaban a la capital, junto con un pequeño pergamino —en la actualidad lo que se entrega es un diploma conocido como la ‘Compostela’—, como acreditación de que habían logrado completar las etapas del Camino. Normalmente, la concha se colocaba en el sombrero o la capa del peregrino, de ahí que en la actualidad forme parte de la vestimenta que representa a los caminantes que emprenden su periplo hacia Santiago. Hoy por hoy, los peregrinos tienen presente este símbolo durante todo el Camino, por lo que ya no es una señal de haber alcanzado su destino.

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El Bastón o Bordón

El bordón sirve como punto de apoyo en las largas caminatas que tienen que realizar los peregrinos quienes, gracias a este instrumento, cuidan sus rodillas ante el gran esfuerzo y peso al que están sometidas. En la antigüedad, el bastón servía, así mismo, para defenderse contra los animales peligrosos que podían acechar en diferentes puntos del recorrido y para transportar la calabaza llena de agua para paliar la sed durante el Camino. Este último complemento, la calabaza, continúa estando presente en la actualidad en los bordones de algunos peregrinos, pero su función es meramente simbólica.

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La Flecha amarilla del Camino

La flecha es un símbolo indicativo que se puede encontrar en todas aquellas localidades que pertenecen al Camino de Santiago. Está impresa en piedras, muros, árboles o fachadas de edificios e indica a los peregrinos el itinerario que han de seguir para finalizar con éxito cada una de las etapas. El creador de este tipo de señal fue el Padre Elías Valiña, un sacerdote de la parroquia lucense de Cebreiro quien, viendo que a partir del siglo XVII el Camino había sido relegado de forma progresiva a un discreto segundo plano con un descenso alarmante de peregrinos, decidió, en la década de los 70 del pasado siglo, marcar con una flecha amarilla —siendo la elección de este color algo aleatorio— el recorrido desde los Pirineos hasta Compostela para, más tarde, en la década de los 80, publicar la primera guía sobre esta ruta.

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