12/09/2015

El poder histórico de la Galicia mística

La Galicia que hoy conocemos es un territorio forjado por los diferentes pueblos que lo habitaron a lo largo de los siglos, entre los cuales destacan el celta y el romano. La transmisión de costumbres e historias de generación en generación ha servido, entre otras cosas, para afianzar el peso que la tradición popular tiene en nuestra tierra, en la que el clima húmedo, propicio para largas jornadas a cubierto compartiendo experiencias con los más allegados, ha jugado un papel fundamental. Todo el acervo cultural de Galicia, formado por leyendas cargadas de magia y misticismo, ha dado lugar a un imaginario colectivo en el que nuestro territorio destaca por su carácter hechizante. Este carácter se ve representado por una serie de símbolos, costumbres e historias cuyos orígenes son desconocidos por muchos.

Conjuro de la queimada

La queimada es un licor típico de Galicia, y su elaboración encierra todo una historia de raíces celtas. Nuestros ancestros dejaron su huella, a modo de herencia cultural, a través de una serie de grabados en rocas conocidos como petroglifos. En muchos de esos grabados, se distingue un símbolo recurrente que se ha convertido en uno de los emblemas gráficos de nuestra tierra: el Trisquel. Esta figura representa los tres elementos fundamentales en la vida del ser humano —la tierra, el agua y el fuego— a través de su forma en hélice de tres brazos. Pues bien, el ritual celebrado en la preparación de la queimada fusiona estos tres elementos, de forma que la tierra es simbolizada a través de la tartera de barro en la que se elabora el licor; el agua está representada por el aguardiente que se remueve hasta mezclarse con la tierra, y el fuego, por la llama que se prende como coronación del ritual una vez se han fusionado todos los ingredientes.

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Noche de San Juan

Justo un mes antes del patrón de Galicia, el día del Santiago Apóstol, se celebra uno de los rituales con mayor trascendencia de nuestra tierra. A pesar de ser festejada en toda España, la noche de San Juan dispone de una relevancia especial en tierras gallegas debido al carácter mágico que cobra este rito cristiano de orígenes paganos. Al igual que ocurre con el conjuro de la queimada, esta celebración tiene como elemento central el fuego. Y es que, si bien es cierto que el origen de las hogueras del 23 de junio se remonta a las celebraciones precristianas en las que el fuego servía para dar un mayor poder al Sol en la noche más corta del año, las escrituras sagradas sirvieron para fijar la fecha al relatar que el padre de San Juan Bautista, Zacarías, había anunciado el nacimiento de su hijo a través de una hoguera. En la actualidad, la noche de San Juan da lugar a todo tipo de supersticiones que, según cuenta la tradición popular, se sortean siguiendo una serie de prácticas, adaptadas al fin que cada uno desee alcanzar. Si lo que se desea es tener salud durante todo el año, darse un baño esa noche parece ser un remedio infalible. Si se quiere ahuyentar a las meigas o los malos espíritus, lo mejor es saltar alguna de las hogueras.

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 Leyenda de San Andrés de Teixido

Con una superficie que únicamente permite albergar poco más de una decena de viviendas y una población de alrededor de 50 habitantes, podría afirmarse que la parroquia de San Andrés de Teixido, ubicada en el municipio de Cedeira, es el lugar de Galicia con más leyendas por metro cuadrado. Empezando por aquella que narra el deseo de San Andrés de convertir su templo en un lugar de peregrinación al igual que el del Apóstol Santiago, celoso de la fama de este último; y siguiendo por aquella otra que advierte que toda las personas que no hayan visitado el santuario de San Andrés de Teixido en vida, lo harán una vez muertas reencarnadas en algún animal del lugar. A tanto llega el misticismo que rodea a esta parroquia, que su actividad económica se centra en la venta de artesanía gastronómica y decorativa vinculada a las tradiciones religiosas de la villa —velas con forma de extremidades para solicitar la curación de alguna enfermedad al santo; los sanadresiños, pequeñas representaciones de objetos típicos de la aldea que actúan como amuleto…—.

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La leyenda de la Santa Compaña

Si existe alguna historia popular en Galicia que haya perdurado durante siglos, esa es la de la Santa Compaña. Reza la leyenda que, a partir de las doce de la noche, una procesión de ánimas en pena vaga por las aldeas de Galicia y se dirige a las viviendas de aquellas personas cuya defunción esté próxima, para anunciarles con su presencia el trágico desenlace. Compuesta por dos hileras, la fantasmagórica comitiva está presidida por un mortal que porta a su paso una cruz y un pequeño cubo con agua bendita. La presencia de la Santa Compaña, según indica la historia, se percibe por el olor de la cera de las velas que portan los espectros, por una sensación de frío intenso y por un repentino repique de campanas que enmudece, por unos instantes, cualquier otra fuente sonora.

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La Torre de Hércules

Muchas son las leyendas que giran en torno al único faro romano de Galicia todavía en funcionamiento, pero la más importante nos habla de los orígenes de la ciudad de A Coruña. Cuenta la historia que hace miles de años, Gerión, un gigante que por entonces reinaba en Brigantium, ejercía su poder de forma violenta y autoritaria, solicitando a todos sus súbditos que le entregasen la mitad de sus pertenencias, incluidos sus hijos. Un buen día, el pueblo, cansado de la intransigencia del monarca y la imposibilidad de rebelarse contra él, pidió ayuda a Hércules, el legendario héroe griego quien, una vez en tierras galaicas, retó a Gerión y lo derrotó en una encarnizada batalla. El héroe lo enterró y erigió sobre sus restos un montículo coronado por una antorcha, lo que hoy conocemos como la Torre de Hércules. Alrededor del monumento, fundó una ciudad a la que puso el nombre de la primera mujer que llegó allí: Cruña, que derivó en Coruña.

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